El Festival Internacional
Cervantino (FIC) llega a su edición 43 y en su segundo fin de semana la ciudad
de noble piedra y cerco campirano hierve en sus subibajas viales atiborradas de
autos, camiones, mimos y estudiantinas nefastas. Jolgorio juvenil, jaleo
gozoso. El Cervantino también es un ritual.
En contraste, hay rincones
donde reina la calma, las risas pueblerinas, los paisajes de los túneles que
quedaron inmortalizados en un óleo de Chávez Morado, como podemos ver en el
siguiente videíto:
En esta etapa del atracón de
arte que dura 19 días, es decir en el tradicional segundo fin de semana del
Cervantino, sucede lo más importante de toda su programación:
Una troupe inglesa de
privilegio: Cheek by Jowl, revitaliza un clásico de vanguardia: Ubú Rey, ese
texto rompemadres de Alfred Jarry (1803-1907) que sigue revolucionando los
escenarios y patios de butacas del orbe, como quedó demostrado la tarde del
viernes 16 en el Teatro Principal de Cuévano.
Esta formidable sátira del
poder, esta innoble por certera y magistral farsa que exhibe a quienes abusan
del poder, está incrustada cual elefante en la sala de cualquier departamento o
vivienda wanabe.
Este aggionarnamiento resulta
tan elástico que una escena entera está dedicada a México, cuando Papá Ubú
rompe la cuarta pared y desciende al patio de butacas ante el espanto y risa
nerviosa del público: “pueden confiar en mí: soy el gobierno” y las carcajadas
se congelan en su siguiente parlamento: “en lo de Ayotzinapa llegaré hasta las
últimas consecuencias”.
Y en otra escena, Mami Ubú le recrimina: "eres un gobernante naco, estás cometiendo matanzas".
Ese aparte entra a chaleco en
medio de la magistral puesta en escena, con recursos tan originales como el
lograr plasmar una simultaneidad de realidades: todo sucede en la modosa
solemnidad de una familia de clasemedia, con sus apartes horrísonos,
pesadillescos, que se activan como si se abriera un portal dimensional. En un
parpadeo, todo regresa a la normalidad, otro guiño y todo vuelve a la
pesadilla-realidad.
Un hito, esta nueva lectura
de Ubú Rey, con todo y su mención directa a los 43 que nos faltan, en el
apartado aquí arriba mencionado, en este que es por cierto el Cervantino 43.
Esta es la imagen de una
escena de Ubú Rey, captada en el Teatro Principal:
Otro acontecimiento nodal del viernes 16 es el cierre de ciclo de la orquesta belga Anima Eterna, con sus instrumentos de época y su interpretación de todas las sinfonías de Beethoven. La reportera Fabiola Palapa tomó el siguiente video del ensayo:
Lo que hace especialmente relevante este ciclo beethoveniano es su apego a la partitura en cuanto a las indicaciones técnicas y atendiendo la intención de buscar el sonido original, el cómo sonaban estas obras cuando las estrenó Beethoven. Disfrutemos este otro fragmento del ensayo que captó la reportera de La Jornada, Fabiola Palapa. Chequen el pantalón rojo rotundo del maestro Jos van Immerseel, también en una de las integrantes del Dresden Kammerchor, a la batuta y la divertida toma vertical que hizo Fabi:
Entrada la helada noche, la
Alhóndiga de Granaditas hierve en un ritual de música africana sublime:
Es Salif Keita, un semidiós
de la música de Mali, con sus coristas bailarinas cual esculturas níveas,
largas manos ondulantes y su danza hipnótica.
Es Salif Keita con su música
ritual, la magia de los instrumentos nacidos en Africa en combinación con los
llegados de Occidente, en un resultado de ensueño.
Mucho decibel pero igual
número de magia, sonidos que sonríen. Ensueño. El privilegio de ver y escuchar
la música de Salif Keita vale todo el viaje a Cuévano.
Mientras tanto, otro semidiós
presente en lo mejor del Cervantino 43, este fin de semana, Tomaz Pandur, presenta su lectura de
otro clásico: Fausto, de Goethe.
Pero esa es otra historia.
Y seguiremos informando.



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