Este
martes 17 de mayo se cumplen 150 años del nacimiento de Erik Satie,
maestro detonador de revoluciones musicales.
Quizá
su obra más conocida sea el tríptico de Gimnopedias, cuyo primer
episodio suena así:
Es
una de las obras con mayor número de grabaciones discográficas, al
igual que la orquestación que realizó Debussy, fascinado por la
magia de esta obra, y suena así (aunque el título del video dice
Gimnopedia 3, se trata de la 1, ciertamente):
La
numerología fue parte de la magia de Satie. Escribió Tres
Gimnopedias, dos veces, es decir Seis Gimnopedias, al igual que Tres
Gnossiennes, o Gnosedias, también dos veces: 6. Otra de sus obras
célebres se titula Tres pedazos en forma de pera. También: Tres
Sarabandas. Las Gnosedias poseen encanto irresistible. Como la
Gnosedia Primera, que suena así:
El
sentido del humor de Erik Satie se manifestó en su música de manera
rotunda. Como en la siguiente obrita, donde parodia los finales
épicos de las obras del sturm und drang y del romanticismo e inventa
una serie de falsos finales. Algo así como si un mariachi (guácala)
hiciera varias veces su salida con un tan ta rán, tántan pero sin
terminarla. Disfruten:
En
contraste, la profundidad espiritual que alcanzan algunas de sus
obras resulta acentuada por la capacidad poética del pianista en
cuestión. Sin duda, a quien debemos el conocimiento de la obra
completa para piano de Satie es al maestro francés Aldo Ciccolini,
recientemente fallecido y a quien tuvimos la fortuna de conocer en
sus distintas visitas y recitales en México.
El
estilo Ciccolini es indiscutible. Pero hay otros estilos que resultan
fascinantes por su incursión sonora siguiendo la intuición de Satie
y sobre todo por el espíritu de libertad que el compositor inspira a
los músicos libres, como lo fue Ciccolini y como lo es el maestro
holandés Reinbert de Leeuw, quien baja la velocidad a tal nivel que
resulta un acto profundamente poético, he aquí:
Otro
pianista que entiende a cabalidad la poesía sonora de Satie es el
sueco Roland Pontinen, quien desnuda la belleza de la Gnossienne 3 de
la siguiente manera:
y
hablando de poesía, la música de Satie captura a tal punto al
escucha que hay quienes en su ensoñación ponen títulos propios que
Satie ni siquiera imaginó, como la frase francesa Aprés la pluie
(después de la lluvia), como una metáfora del aprés l´amour. Y
que en realidad se trata del segundo movimiento de la Primera
Gimnopedia:
La
música de Erik Satie estuvo en el olvido muchos años. Fue gracias a
John Cage (1912-1992) que se convirtió en un fenómeno que cambió,
revolucionó la cultura musical del planeta. Se atribuye a Satie ser
el precursor del gran movimiento minimalista, protagonizado por Terry
Riley, Steve Reich, Philip Glass, LaMonte Young, entre otros grandes
maestros. Y también influyó en Brian Eno, quien así creó la
música ambient.
La
pieza germinal se titula Vexations y es una joya que rescató John
Cage y la estrenó en 1963 en una sesión que duró casi 19 horas. La
obra dura apenas 80 segundos pero lleva la indicación de Satie:
“tóquese 84 veces”, lo cual ha creado celebraciones musicales
como en este día en distintos puntos del planeta, donde suena esta
obra tan simple sencilla y poderosa, así:
Satie,
el amante de los sonidos, el hijo de las estrellas. Cada vez escribía
menos notas y cada vez despertaba más sonrisas. El ascetismo de su
escritura equivalía al barroco más manierista, al filósofo más
hondo, al pensador más elevado.
Una
música mecida suavemente por el viento.






















