domingo, 8 de mayo de 2016

Ha muerto Isao Tomita




                                             

Al terminar el íntimo funeral este domingo, los familiares y la representación artística del músico confirmaron el secreto mejor guardado desde el jueves: Isao Tomita falleció el 5 de mayo en el Hospital Metropolitano Hiroo, de Tokio, a consecuencia de un paro cardíaco, a los 84 años de edad.
Fue un revolucionario del sonido.
Continuó el camino abierto por Wendy Carlos con las herramientas de un ingeniero genial: Robert Arthur Moog (1934-2005), inventor de los todavía en uso sintetizadores moog, con los cuales se escribió un buen tramo de la música electrónica y aún se sigue escribiendo, con ejemplos notables como el músico alemán Max Richter, quien ha hecho maravillas musicales como una versión harto sabrosa de Las Cuatro Estaciones de Vivaldi:






            http://www.jornada.unam.mx/2014/06/07/cultura/a16n1dis
                            





Esta historia inició en los años sesenta del siglo pasado en el Columbia-Princeton Electronic Music Center, donde el ingeniero Bob Moog desarrolló los osciladores de voltaje controlado mediante un teclado de piano. Así, su fábrica de theremins




se convirtió en fábrica de sintetizadores, todos bautizados Moog, donde el cliente principal y luego empleado fue precisamente Walter Carlos, un genio conocido por sus versiones mágicas de la música de Bach:



pero sobre todo por ser el autor de la cinta sonora de una de las obras maestras de Stanley Kubrick: A Clockword Orange, La Naranja Mecánica



y otro filme kubrickiano magistral, The Shining, El Resplandor:





El continuador de este trabajo no tuvo tal éxito en el cine pero sí en la televisión, donde Isao Tomita fundó su reinado, donde la joya de su corona es una versión encantadora de una obra impresionista, titulada originalmente en inglés por su autor, Claude Debussy, como The snow is dancing, como parte de una suite de seis piezas titulada El Rincón de los Niños y que Isao Tomita convirtió en una suerte de encantadoras cajitas musicales, de las cuales esta es la más famosa y a la que Tomita le puso un nombre poético: The Snowflakes are dancing, Los copos de nieve están bailando:





y ese encanto se extendió por muchos territorios de la música de concierto, para deleite de la melomanía. Cuadros de una exposición, de Mussorgsky; Los Planetas, de Gustav Holst, la Suite El Gran Cañón, de Ferde Grofé y la siguiente versión de una de las composiciones más populares del orbe, el Bolero, de Ravel:





Y como no existen las casualidades, sino las causalidades, Tomita hizo una versión alucinante de Así habló Zaratustra, de Richard Strauss, que utilizó Stanley Kubrick como tema principal de su pieza maestra 2001, A Space Odissey:




Descanse en paz, maestro Isao Tomita, váyase tranquilo, tenga la certeza de que el próximo invierno los copos de nieve estarán danzando en su honor. Ah, y gracias por glosar la magia y el encanto de mucha música de Debussy.




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