lunes, 21 de marzo de 2016

Bonanza musical en la UNAM


La cultura universitaria está de fiesta.
La noche del sábado y el mediodía del domingo ocurrió el primer concierto conmemorativo por los 80 años de la Orquesta Filarmónica de la UNAM (OFUNAM) y los 40 años de su sede, la Sala Nezahualcóyotl.
Fue un programa de gala. Inició con la Obertura académica festiva, de Johannes Brahms, muy apropiada para la ocasión.
De inmediato se notó un cambio para bien en el sonido de la OFUNAM, debido a la batuta huésped del serbio Bojan Sudjic, cuya calidad y buen talante ha sido acogida con beneplácito por los integrantes de la orquesta.


                


El sonido de la orquesta universitaria es ahora transparente, nítido, con todos su relieves bien definidos, cálido, gracias al trabajo de Bojan Sudjic.
Suceden ahora puras cosas buenas en lo que tiene que ver con música en la UNAM.
El público de la Sala Nezahualcóyotl ha crecido y destaca la presencia constante de muchos jóvenes, merced al acertado manejo de difusión. En redes sociales, por ejemplo, las actividades musicales de la UNAM son un agasajo.





Y también gracias a una excelente programación, bien planeada y preparada, la Sala Nezahualcóyotl  presenta llenos totales durante todos sus conciertos.
Al contrario del apresuramiento y falta de información de algunas notas de prensa amarillistas, el proceso de sucesión en la OFUNAM no significa un obstáculo para el desempeño óptimo de las actividades musicales y las pruebas están a la vista y al oído.
De hecho, Bojan Sudjic parece perfilarse como serio candidato a ser elegido, en un proceso en el que participarán con su voto los integrantes de la orquesta y la decisión final la tomarán el titular de la Dirección General de Música de la UNAM, Fernando Saint Martin De Maria y Campos y el rector, Enrique Graue, quien estuvo en el palco de honor la noche del sábado y después departiendo cordialmente con todo aquel que se acercó a él.
Siguió, en el concierto conmemorativo, la participación del siberiano Vadim Repin en el Concierto para violín de Max Bruch con un detalle de esos que hacen que la música sea un paraíso: regaló una pieza como encore, un Capricho de Paganini pero antes dirigió a la sección de cuerdas de la OFUNAM con su propio violín en pizzicato hasta formar un coro lindo que le sirvió de acompañamiento y todo sonó como un juguetito musical muy disfrutable.
Después del intermedio sucedió el estreno de la excelente partitura que el notable compositor mexicano Samuel Zyman escribió, por encargo de la UNAM, para la ocasión: Ríos y vertientes, una potente celebración fluida, tersa, de gran nivel.
La fiesta se prolongó con las siguientes tres piezas donde destacó la música jarocha, la de metrópoli en el Danzón Número 2 de Arturo Márquez y la de tierra adentro en el Huapango de Moncayo.
Y todos nos aventamos una sonora goya como lo marca la partirtura Goyas, de Arturo Márquez.
En el vestíbulo de la Sala Nezahualcóyotl se muestra una magnífica exposición con la historia de este recinto/joya/instrumento musical.
Podemos ver, por ejemplo, fotografías de las labores de construcción

      

y la Sala Nezahualcóyotl recién terminada, con la vista privilegiada de los volcanes, hoy arruinada por el amontonadero y desorden de construcciones que pululan alrededor (el Muac, por ejemplo, fue una imposición, originalmente se construiría junto a Universum, pero ese afán de tapar obras de arte y de show político dejaron ese armatoste en primer plano) y las obras en construcción no paran.


La inauguración de la Sala Nezahualcóyotl ocurrió el 30 de diciembre de 1976. Este es el programa de mano de aquel concierto inaugural:



cuando cumplió sus primeros 20 años, escribí la historia de ese recorrido en un libro que publicó la UNAM

     

hoy en día la Sala Nezahualcóyotl vive un periodo de alegría y brillantes. Es la casa de la OFUNAM, rozagante octagenaria.
Goooooyaaaa, goooyaaa, cachún cachún ra rá, cachún cachún ra rá, goyaaaaa, Universidaaaaaaad.

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